He puesto un cartel que se ve perfectamente en el escaparate y que dice "POR LA TARDE NO ABRIMOS". La gente no sabe leer y preguntan:
- ¿Cerráis por la tarde?
- No señora, cerramos por la mañana, por la tarde no abrimos.
Yo no sé a qué colegio ha ido la gente. Con los precios pasa igual, ¿Cuánto vale esto? y lo pone con letras grandísimas en la portada. A lo mejor es que necesitan conversación, como esos que se aburren y echan una hora contándote su vida. Tú intentas hacerles ver que tienes trabajo, te levantas y colocas cosas, les dejas hablar mientras pones la vista en los albaranes y cuentas la mercancía. Pero nada, les da igual, ellos siguen hablando y hasta parece que no les importa que les hagas caso o no. Como en realidad no se lo estás haciendo, contestas con monosílabos de vez en cuando, pero los tíos no están dispuestos a parar hasta haberte contado enterita la historia que traían preparada.
En fin, serán todas mis vacaciones, las tardes de esta semana y veremos si las de la que viene, que si empiezan a caer coleccionables no sé si daré abasto por la mañana para colocarlo todo en su sitio ni si habrá dinero en la cuenta -agosto ha sido terriblemente malo- para pagar las facturas que se avecinan. De momento estoy devolviendo hasta las estanterías, a ver si consigo rebajar las de esta semana a un número de menos de tres cifras.
Yo ya estoy temblando. Voy a por el Tranquimazim.
